RITUAL DE LA MADRE TIERRA

-pachamama

El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, yisca, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. (Extraído del relato de un pastor colla de Yaví, Jujuy. En: Vidal de Battini, Berta).

Llega agosto, el mes de lo fasto y lo nefasto y comenzará en San Antonio de los Cobres, una de las celebraciones culturales, más significativa, tradicionales, y expresivas de la República Argentina.

Para todos los habitantes del Noroeste Argentino es la Madre Tierra, la deidad máxima. La Pachamama es un dios femenino, que produce, que bendice, que engendra. Su morada está en las entrañas mismas de la tierra.

El Sahumerio:

En agosto, la ceremonia incluye la limpieza total de las casas, por la mañana, a primera hora, los habitantes de este fantástico pueblo, juntan la basura de todas las esquinas, la colocan en una pala conbrazas y le agregan chacha y pupusa (plantas de la zona) y con esto sahuman todas las casas, las cosas y también a los integrantes de las familias.

A lo lejos se puede ver el humo que sale de los caseríos formando un paisaje único.

De esta manera se le pide perdón a la madre tierra de rodillas y agradeciendo y rezando en conjunto.

El Ritual:

El ritual consiste en preparar un saumerio con alcohol en un “suyo de llama” sumarle comidas criollas y recipientes con bebidas fuertes. Todo esto se deposita en un pozo excavado previamente en la tierra y luego se tapa con una piedra blanca (apacheta) para identificar el lugar para el próximo año. La ceremonia incluye la ingesta de mate con alcohol y la colacación de “Llojke” (también llamado Yoki, amuleto realizado de dos hebras de hilo de color blanco y negro).

 

El Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy (COAJ) con motivo del mes de la Pachamama, recuperó el relato de Santiago Gutiérrez, un singular orientador indígena de la comunidad de Iturbe, en Humahuaca, quien precisó las características del ritual que en la zona de la Puna se pone en marcha para rendir homenaje a la antigua deidad indígena, la tierra.

Gutiérrez indicó que las piedras que se utilizan siempre tienen que ser blancas y su significación es la del recuerdo de un anciano o de un dirigente destacado que ya murió. Las piedras blancas hacen referencia a su presencia en el ritual andino. Él o ella permanecen junto a los comuneros del lugar al que perteneció; luego es despedido para que regrese a su dimensión espiritual.

El conjunto de las piedras de la apacheta, ordenadas en forma de montículo, simbolizan -entre otras cosas- la unión de los tiempos pasados, presentes y futuros. “Todo eso cuentan los ancianos de la comunidad, quienes trasmiten oralmente su sabiduría, muchas veces porque no saben leer ni escribir”, afirmó Gutiérrez.

El orientador indígena indicó que hay también referencias de orden práctico sobre en qué días, con cual Luna se deberán producir la siembras, los aporques y el riego de las plantas jóvenes o las cosechas del maíz, de las papas, las habas, las ocas, de la quínoa o de otros productos de la tierra.

Cada gesto y cada parte de la corpachada, como las lanas de colores de la señalada de las ovejas tienen implícita la sabiduría de los pueblos originarios. “Todo está diametrado según nuestra propia tecnología, conservada por miles y miles de años.

Los más jóvenes, al participar activamente de la ceremonia, y en una situación de alerta permanente a las indicaciones de los mayores, espontáneamente van comprendiendo que lo que hacen en la tierra se proyecta de alguna manera hacia la totalidad del cosmos”, agregó el COAJ.

“Una vez terminado el ritual a nuestra Madre Tierra, el hueco cavado en la tierra se tapa en forma provisoria con un puyo o un poncho.
Es el momento en donde nuestra Madre Tierra se deleita con lo que le hemos ofrecido y en ese silencio que parece un momento de íntima reflexión el comunero sabe que Pacha Mama escucha los ruegos, participa de las alegrías o se conmueve ante la pena de quienes sufren y se afligen”, agregó el COAJ.

Luego de comer los alimentos que todos han contribuido a traer, eligiendo de lo mejor que produjo la tierra ese año, algunas familias que deben viajar a los lugares más alejados, comienzan a despedirse con los mejores deseos de que sea un año bueno.

Esto, que se da en forma simultánea, marca el momento de volver a rodear el lugar de la ceremonia -que siempre es el mismo- y que ha sido cuidadosamente elegido por los dueños de casa o por los ancianos de mayor sabiduría.

En la apertura de la tierra y cuando se retira la piedra chata, o laja, que cierra el hueco que año a año recibe las ofrendas, el dueño de casa o el oficiante de visita mira cómo se presenta todo después del año transcurrido, interpreta y hace sus vaticinios.

Santiago Gutiérrez, en su relato, dice que “todo sirve para pronosticar, especialmente la tira de la coca y cómo fuma la tierra cada cigarrillo que uno a uno han encendido y clavado en la tierra suelta que rodea el pozo. Se mira si la tierra chupa o no chupa el cigarrillo ofrecido por cada persona”.

Si sucediera que en el sitio de la Pacha Mama apareciera una víbora o un ratón, es señal de suerte. Nadie mata ni daña a esos animales, porque esas víboras no pican. Por el contrario. Los animales son corpachados y se los devuelve al lugar en donde se encontraban. Si el trato es respetuoso, al año siguiente toda la hacienda se ha multiplicado y los frutos de la tierra son abundantes.

Los animalitos que se encontraban en la tierra son adornados, “corpachados” y vuelven a su sitio.

Actitud cristiana: A veces el sincretismo creado entre la cultura indígena y las prácticas cristianas, manifiestan puntos de contacto que llevan a hacer la señal de la cruz, estando de rodillas frente a la Pacha Mama o en comentarios que aluden a que “la tierra es como la Virgen, es nuestra madre”.

Para Santiago Gutiérrez “las cosas están a la vista de todos. Como pueblos indígenas decimos que cuando ellos nos conquistaron, cuando bajaron de los barcos, trajeron una cultura distinta y esa cultura se entreveró con la nuestra. De ahí que nuestros hermanos cristianos dicen: Pacha Mama, santa tierra. Eso es según ellos y cómo lo toman. Nosotros decimos: Pacha Mama. Madre Tierra, kusilla, kusilla.

El cristiano dirá aleluya. Por eso allí está el tema de que si nosotros recuperamos nuestra espiritualidad, vamos a tener el poder que nos da nuestra religión indígena o religión andina. Creo que esto la iglesia católica no está viendo, que cada vez recobramos más poder los pueblos indígenas. Ellos están viendo cómo se les acaba el poder”, concluyó.

Fuente (http://www.aborigenargentino.com.ar/modules.php?name=News&file=print&sid=115)

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Publicada on 01/08/2009 at 15:45  Comments (1)  

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One CommentDeja un comentario

  1. […] RITUAL DE LA PACHAMAMA Para prevenir la llegada del Agosto, se acostumbran distintos rituales, a los que los pobladores del Noroeste de la Argentina, acostumbrabamos y a medida que fue avanzando la tecnologia y el consumismo se fue perdiendo estas costumbres. LEER MAS PRESIONA AQUI. […]


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